[Estado Italiano] Solidaridad con el compañero anarquista Juan Sorroche Fernández

Traducción recibida el 29/07/2022:

En el agosto de 2018, un rudimentario artefacto golpeo la sede provincial de la Liga en Villorba de Treviso, imponiendo una pausa en la giro de los comicios de odio del líder del Carrocío Salvini. El 9 de julio de este año, el Tribunal de Treviso ha retenido a Juan Sorroche responsable de aquel ataque, condenándolo en primer grado a 28 años de prisión. Juan es un nuestro amigo y compañero, también presente aquí en Valsusa en la lucha notav, por la cual esta de hecho descontando en la cárcel una condena de más de cuatro años por la jornada de lucha del 3 de julio de 2011.

Veintiocho años. La enormidad de tal condena no es por desgracia la única. Sólo tres días antes, el pasado 6 de julio, el Tribunal Supremo (Cassazione) había recalificado como “masacre política” un ataque explosivo como el cuartel de los Carabinieri de Fossano (CN) del 2006 atribuido a los anarquistas Anna Beniamino y Alfredo Cospito, condenándolos de hecho a cadena perpetua. El mismo Alfredo, sin embargo, desde el 5 de mayo había entrado a hacer parte de los enterrados vivos, encerrado en el 41 bis, un régimen de aislamiento total y de privación, verdadera y propia tortura blanca destinada a aplastar la resistencia de quien, aún tras las rejas, demuestra no querer dejar de luchar.

Se trata de las penas más altas, que sepamos, jamás infligidas en Italia por delitos similares. El hecho concreto de “masacre”, solo para tener una idea, no ha sido contestado ni siquiera por las masacres en la plazza Fontana [1] o de Capaci [2]. Útilizarla para definir acciones que no han provocado ni víctimas ni heridos es un oprobio jurídico, además de semántico, que revela toda la voluntad persecutoria en el confronto de la disidencia y del conflicto, evidentemente hoy cada vez menos tolerables. Tales casos, de hecho, se pueden comprender sólo en su dinámica de conjunto, para delinearla basta citar otros dos ejemplos de los últimos días: de la investigación de la fiscalía de Turín contra decenas de militantes del centro social Askatasuna acusados ​​de asociación a delinquir, a la operación contra el SI Cobas y la USB [3] del 19 de julio, que ve inquisidos y arrestados los vertices de estos sindicatos con la increíble acusación de haber querido “extorsionar” a los patrones mejores condiciones de trabajo y de salario… o sea aquello que debería hacer todo sindicato!

Esta tendencia, además, no es ciertamente una excepcionalidad italiana. Solamente hace una decada, por poner un ejemplo, Europa miraba a Turquía como un País autoritario de “acompañar” hacia la democracia y el respeto de los derechos acogiéndola en la propia Unión. Hoy, archivado un expediente que parece pertenecer a otra época, no solo nuestros gobernantes van a hacer una genuflexión a los pies del sultán Erdogan dándole carta blanca para la represión y limpieza étnica en patria, ahora parece, pero, ser precisamente el modelo turco de “democracia autoritaria”, aquello sobre el cual se van remodelando las mismas políticas europeas en el confronto de los refugiados y disidentes políticos.

En esta espiral de guerra, crisis, degradación ambiental y social, los espacios de mediación se cierran, la disidencia se convierte en sí misma en una amenaza, en particular cuando no se limita a las palabras. El escenario que se abre revela la brutal cresta en la cual nos encontramos: o conseguiremos experimentar caminos inéditos de lucha, de solidaridad y de liberación social, o sino nos hundiremos cada vez más en esta especie de guerra fratricida mundial por las migajas envenenadas déjadas caer de la mesa de los patrones. No sabemos dónde vamos a terminar. Todo puede suceder. Sin embargo, tenemos una cosa clara. Desde la perspectiva de esta cresta, aquello de lo que es acusado Juan, o sea haber incendiado un escondite Legista para silenciar a quien fomenta el odio étnico y la guerra entre los pobres, no es sólo un meritorio gesto de resistencia sino también un acto preciso de higiene social y de lucided moral. Habilidades de las cuales tenemos y tendremos cada vez más necesidad.

¡Juanito libre! ¡Libertad para todos y todas!

Valle de Susa, 21 de julio de 2022

Fuente:
//ilrovescio.info/2022/07/28/dalla-valsusa-per-juan/

Notas:

[1] En milan. La mano de obra fascista bajo las órdenes de los servicios secretos italianos y americanos puso una bomba en un banco matando a 15 personas.

[2] La mafia siciliana puso una bomba de mas de 500 kg de dinamita bajo la autopista de Capaci, matando al juez Falcone y a su escolta.

[3] sindicatos de clase y combativos.

[Estado Italiano] Palabras en solidaridad con el compañero Juan Sorroche Fernández

Traducción recibida el 16/07/2022:

El 9 de julio nuestro amigo y compañero Juan ha sido condenado en primer grado a 28 años de prisión, y sucesivamente tres años de libertad controlada, por la acusación de 280 bis (atentado con fines de terrorismo) por el ataque explosivo que en el 2018 ha dañado la sede de la Liga de Treviso. Una condena evidentemente ya escrita, que reconoce enteramente las solicitudes del Fiscal a pesar de que la reconstrucción de la acusación haya sido rápidamente desmentida durante el juicio (en particular en lo que respecta a la presunta “prueba” del ADN), y descaradamente finalizada a enterrar vivo a Juan bajo décadas de prisión, incluso en ausencia del cargo por masacre, retirada por el mismo Fiscal durante la requisitoria. Juan se encuentra recluso desde hace tres años en la sección de Alta Seguridad de la prisión de Terni, desde la cual siempre ha continuado haciendo oír su voz dentro del debate anarquista, con escritos, contribuciones a asambleas e iniciativas, huelgas de hambre en solidaridad con otros prisioneros, y reivindicando, también en el proceso de Treviso, su anarquismo y su apoyo a las prácticas de ataque y de acción directa. En el momento de su detención debía cumplir una condena acumulada de 8 años, y actualmente, tras el archivo de las diligencias que lo veian investigado por 280 bis por la acción contra la escuela de policía POLGAI de Brescia, es imputado por una nueva acusación de 280bis por un ataque que se remonta al 2014 contra el tribunal de vigilancia de Trento. En el mismo procedimiento, otros dos compañeros están acusados ​​de haber favorecido la fuga de Juan en los años anteriores a su detención y un tercer compañero, Massimo, se encuentra bajo arresto domiciliario con la acusacion de extorsión por el intento de hacer leer durante una emisión de radio un texto sobre la masacre en las cárceles de marzo de 2020. Esta claro que la desproporción de las acusaciones (masacre y terrorismo, para Juan, extorsion para Massimo) respecto a cuanto realmente acadecido no es el atrevimiento de algun Fiscal afectado por manias de grandeza, sino una decision finalizada a quitar de la circulacion, por un periodo de tiempo indefinido (en el caso de Juan sustancialmente a vida) compañeros con los cuales desde décadas el Estado queria acabar, por su contribucion a las luchas y porque determinados a hacer del anarquismo una fuerza viva y peligrosa para el poder, lejos de cualquier pacificación y de cualquier renuncia a sus propias ideas y sus prácticas, convencidos de que el momento de actuar es aquí y ahora y que la perspectiva revolucionaria no es un sueño a posponer a un futuro indefinido sino un intento concreto de meter en acto en el presente.

El mismo tratamiento se esta reservando a Alfredo y Anna, imputados en la operación Scripta Manent: no solo Alfredo ha sido trasladado en régimen 41 bis (aislamiento total, definido como una forma de tortura incluso por instituciones ciertamente no revolucionarias como el Tribunal Europeo de los Derechos del Hombre), pero el tribunal de casación ha redefinido una precedente condena por masacre en “masacre política”, que prevé como pena base la cadena perpetua. En el mismo juicio, algunos compañeros han recibido condenas de hasta dos años y medio con la acusación de instigación a delinquir por la redacción de periódicos y paginas web: el intento de acabar con las prácticas de ataque va acompañado del de silenciar la propaganda; incluso el traslado de Alfredo en el 41 bis puede ser interpretado, entre otras cosas, como finalizado a interrumpir la aportación de escritos, libros,entrevistas, correspondencia que el compañero ha siempre continuado a hacer salir desde la carcel.

Detrás de condenas que no encuentran precedentes en los últimos decenios de historia del movimiento anarquista se esconde un plan complejo definido explícitamente a partir de la creación de la Direccion Nacional Antimafia y Antiterrorismo: además de extender el uso del 41 bis, cerrar la partida con un area, aquella anarquista, que, más alla de la fuerza efectiva, no se ha nunca prestado a compromisos o arrepentimientos y que decenas de investigaciones por 270 bis (asociación con fines de terrorismo) o por asociación a delinquir no han consegui desarticular: las operaciones por delitos asociativos continúan a ser producidas a ciclo continuo (solo en los últimos años: Bialystok, Sibilla, Panico, Lince, Scripta Manent, Prometeo, Diamante, Scintilla, Renata, Ritrovo…) y comportan largos periodos de custodia cautelar, pero raramente llegan a condenas, propio porque la estructuración rigida prevista de la definición de los delitos asociativos mal se adapta a la informalidad y a la horizontalidad de las relaciones de afinidad entre compañeros anarquistas. Mejor entonces, para acabar con aquellos compañeros que, a pesar de todo, todavía se obstinan en hablar de conflicto, de insurrección, de revolución (y actuan de consecuencia), usar acusaciones que prevén penas inconmensurables: garantía de que un puñado de subversivos por algunas décadas no veran la luz del sol, una advertencia para aquel que, quedado suelto, pretenda continuar en el camino de la lucha y del ataque, prevención del “contagio” anarquista entre los explotados (¿quién se te acercara si las prácticas que siempre has reivindicado comportan la cadena perpetua?).

El intento de acabar con el anarquismo revolucionario y conflictivo no es una artimaña enteramente italiana, sino mas bien una tendencia europea, vistas las numerosas investigaciones y detenciones que ven involucrados compañeros anarquistas en Inglaterra, Francia, Alemania, Grecia, y es evidente que el ataque hacia los anarquistas no puede ser entendido sino en el contexto de emergencia permanente y de guerra desplegada en la cual estamos inmersos desde hace ya dos años. Años de fortalecimiento del Estado, de su presa sobre el territorio y de su control sobre la población, de aumento de los poderes de la policía y del uso del ejército en el frente interno, de experimentación de zonas rojas, pases verdes y prohibiciones de manifestarse, de dura represión de calle (desde las cargas contra quienes protestaban contra el pase verde a las medidas cautelares hacia los estudiantes que salieron a la calle tras las muertes en la alternancia escuela-trabajo) y sobre los puestos de trabajo, del aumento del control tecnológico y del precio de los bienes de primera necesidad, al borde de una crisis económica y de un empobrecimiento general cuyas consecuencias, incluso en términos de conflicto, son difíciles de imaginar, pero respecto a las cuales el Estado ya está preparando sus propias contramedidas, y en las cuales los anarquistas podrían tener algo que decir, y la posibilidad de encontrar la rabia de otros explotados y empobrecidos. Mejor entonces encerrarlos y tirar la llave: serán pocos y desorganizados, pero no hay otra forma de quitarlos de en medio.

En cuanto a la acusación de terrorismo, no tenemos mucho más que decir de aquello que ya ha dicho Juan en su declaración ante el tribunal de Treviso: la violencia revolucionaria sabe elegir sus propios objetivos, la violencia indiscriminada pertenece al Estado, que, precisamente en los meses en los cuales venia atacada la sede de la Lega, causaba miles de muertos en el Mediterráneo y en las fronteras, que inauguraba la gestión terrorista de la epidemia con una verdadera y propia masacre de Estado (14 muertos) en las cárceles.

El dolor y la rabia causados del saber de un compañero nuestro golpeado por una condena a una pena de la cual no podemos ver el final, no hace que reforzar nuestras convicciones: continuaremos en el camino de la lucha, del conflicto permanente, de la acción directa. Como siempre, pero desde hoy con un motivo más. Por la enésima vez el Estado ha hecho mal sus cuentas.

SOLIDARIDAD CON JUAN
SOLIDARIDAD CON ANNA, ALFREDO Y LOS IMPUTADOS DE LA OPERACIÓN SCRIPTA MANENT
LIBERTAD PARA TODOS
TERRORISTA ES EL ESTADO

Anarquistas de Trento y Rovereto

Fuente:
//ilrovescio.info/2022/07/15/lo-stato-condanna-juan-a-ventotto-anni-di-carcere/

[Prisiones Italianas] Es condenado a 28 años de prisión el compañero anarquista Juan Sorroche Fernández

Traducción recibida el 14/07/2022:

CON LA SANGRE EN LOS OJOS

El sábado 9 de julio, el tribunal de Treviso ha condenado a nuestro amigo y compañero Juan a 28 años de prisión (más tres años de libertad vigilada, 30.000 euros de indemnización a la Lega y 17.000 euros de costas judiciales) por ser considerado responsable del ataque contra la sede de Treviso del Carroccio que tuvo lugar en agosto de 2018.

Despues de la reciente configuración del delito de “masacre política” – el cual prevé la cadena perpetua – por un ataque explosivo contra el cuartel de los carabinieri de Fossano atribuido a los anarquistas Anna y Alfredo, se trata de la pena más alta, en nuestra memoria, jamás impuesta en Italia por una acción directa que no ha provocado heridos. Entre los infinitos ejemplos posibles, se puede constatar que el delito de “masacre política” no ha sido impugnado ni siquiera por la masacre de Capaci, mientras que el fascista Traini ha sido condenado a 12 años de prisión por haber disparado, hiriendo a seis, contra inmigrantes (y contra una sede del PD…). Los agravantes del “terrorismo” (y de las “masacres” sin muertos ni heridos) valen para los revolucionarios en general y para los anarquistas en particular.

Podriamos también recordar aquello que en gran parte de la llamada sociedad civil se decía en el 2018 sobre el racismo de Estado, sobre los inmigrantes segregados en los barcos en los puertos, sobre las declaraciones del ministro del Interior Salvini. Decimos a drede declaraciones, porque la práctica concreta del racismo de Estado, los acuerdos criminales con Libia, etc. nunca ha sido modificado por el color del gobierno en el cargo. Pero el consenso social hacia el racismo institucional no es un mero oropel: los cotidianos tuits del Capitán han producido un decreto de seguridad que ha ampliado hasta 12 años las posibles penas por los piquetes y los cortes de carretera. Como en Italia ha sucedido desde 1975 – en aquel texto único de seguridad que comenzó con la Ley Real y que nunca ha terminado – las normas “excepcionales” se estratifican sin que las supuestas indignaciones democráticas conduzcan jamás a la más mínima derogación.

Mientras en estos días se descubre el agua caliente: que detrás de las normas sobre la concurrencia relativa a los taxis están las presiónes políticas de una multinacional como Uber, se pretende que la materia de la “seguridad” sea en vez “técnica”. Como si el endurecimiento de las penas contra los piquetes obreros no hubiera sido un encargo de los patrones de la logística.

Si hasta ahora nadie había tomado 28 años de prisión por una acción como aquella de Treviso, no era por los límites juridicos (con el agravante de “terrorismo” aplicada a los singulares segmentos que componen una acción –confeccion, transporte, uso de materiales “Mortales” – se llega queriendo cerca de la cadena perpetua), sino por límites sociales. El mismo motivo por el cual nadie se ha llevado aún 12 años de prisión por un piquete (aunque si la norma que lo consiente está ahí, lista para su uso). Esto es: un sistema en guerra, que pasa de Emergencia en Emergencia, que transforma sus propios desastres en oportunidades de nuevas fugas en adelante tecno-militares, tiende a desbordar aquellos límites que eran fruto de los ciclos de lucha -así como de valorización capitalista- precedentes. En este sentido, hay un urgente problema de autodefensa colectiva.

La furia en la confrontación de las anarquistas y de los anarquistas revolucionarios, sin duda, tiene su propia especificidad. La disponibilidad al riesgo demostrada en estas décadas de pacificación social, así como la ausencia de santos en el paraiso entre la clase política e intelectual, los hacen particularmente expuestos a los golpes.

Pero quien, en el ámbito “antagonista”, permanecerá indiferente ante el 41bis para Alfredo, a la posible cadena perpetua para él y Anna, a los 28 años para Juan, no sólo revelará su propia insuficiencia ética, sino que hara de verdad mal sus propias cuentas. A salvo de la represión ahora solo están los que se resignan.

Por lo que a nosotros respecta, después de haberlo tenido a nuestro lado durante veinte años, no dejaremos a Juan solo ahora. No es sólo el odio hacia el dominio del hombre sobre el hombre y sobre la naturaleza a hacernos salir sangre a los ojos, sino también el amor hacia un compañero al cual hemos conocido el coraje, la modestia, la dulzura.

Para escribirle:

Juan Antonio Sorroche
Casa Circondariale
Str. delle Campore, 32
05100 Terni TR. Italia

Fuente:
//ilrovescio.info/2022/07/14/col-sangue-agli-occhi/